Las propiedades químicas se refieren a la composición y las reacciones del suelo. Estas propiedades determinan la capacidad del suelo para suministrar elementos esenciales a las plantas y otros organismos del suelo, así como para amortiguar los contaminantes.
Aquí proponemos medir el carbono total del suelo, el nitrógeno total del suelo y el pH del suelo. Otras propiedades que podrían ser interesantes para evaluar la condición química del suelo son la capacidad de intercambio catiónico (CIC), ya que refleja la capacidad del suelo para retener y suministrar nutrientes; la conductividad eléctrica (CE), que indica la salinidad del suelo; y el estado del suelo en cuanto a nutrientes específicos que las plantas necesitan para crecer (p. ej., NO₃, NH₃, P, K, contenido de cationes básicos).
Medición suelo carbono ayuda a rastrear cuánto carbono están secuestrando los bosques y cómo los cambios ambientales afectan esta función. Además, el carbono del suelo está estrechamente relacionado con la fertilidad del suelo, la estructura, la retención de agua y la actividad biológica. Dentro de SUPERB, el muestreo de carbono se realizó mediante el mismo método que para la densidad aparente (FunDivEUROPE, 2011). El carbono del suelo se presenta tanto en moléculas orgánicas como en carbonatos inorgánicos. Se utilizan diferentes técnicas de análisis según el tipo de carbono que se mida. Los métodos para determinar el carbono total son mediante combustión seca u oxidación húmeda (Vogt et al., 2015). Dentro de SUPERB, se analizó el carbono total. Las muestras de suelo se secaron y trituraron para obtener suelo finamente molido y se analizaron con el Flash 2000 Organic Elemental. Este análisis funciona mediante combustión seca (T = 950 °C) seguida de cromatografía de gases (Robertson, 1999). Cuando había carbonatos presentes en el suelo, primero se añadió ácido clorhídrico a la muestra de suelo para obtener solo el carbono orgánico del suelo.
Suelo pH Es quizás el factor más importante en la fertilidad del suelo y un indicador crítico de su calidad, influyendo significativamente en la salud forestal y el funcionamiento del ecosistema al afectar diversos procesos biológicos y químicos. También desempeña un papel crucial en la actividad y diversidad de bacterias y hongos del suelo, y es esencial para las preferencias específicas de pH de las diferentes especies arbóreas (O'Neill et al., 2005; Singh et al., 2011; Thomas, 1996; Vogt et al., 2015). El pH del suelo se muestreó utilizando el mismo método que para el carbono y el pH del suelo (FunDivEUROPE, 2011). En cuanto al análisis de laboratorio, no existe un procedimiento estándar para medir el pH y puede variar de un laboratorio a otro. El pH se puede medir utilizando métodos rápidos de campo o técnicas de laboratorio más precisas: pH-H2O y pH-KCL. pH-H₂El O se determina añadiendo agua al suelo y mide solo los iones de hidrógeno libres (H⁺) en la solución del suelo. No tiene en cuenta los iones de hidrógeno unidos a la arcilla y la materia orgánica. El pH-KCl se determina mezclando el suelo con una solución de cloruro de potasio. Los iones de potasio (K⁺) reemplazan los iones de hidrógeno unidos a la arcilla y al humus, por lo que el pH-KCl mide tanto los iones de hidrógeno libres como los intercambiables en el suelo (Van Ranst et al., 1999). En SUPERB, el pH-H2El O se midió en una proporción de 1 g:10 mL de extracto de suelo:líquido para las muestras de suelo forestal y de 1 g:5 mL de extracto de suelo:líquido para las muestras de suelo mineral (Van Ranst et al., 1999). Estas proporciones también se aplican al utilizar el método pH-KCl con KCl 1 M.