Base de conocimientos sobre prácticas de restauración

9. Restauración de procesos naturales y preservación de ecosistemas

Transición plantación-bosque natural. Morvan, Francia ©Hernán Serrano-León

La preservación de ecosistemas se centra en la protección de los hábitats para permitir la sucesión natural y procesos como el ciclo de nutrientes, la regulación del caudal y los regímenes de perturbaciones naturales, como incendios e inundaciones. Al mantener estos procesos, los ecosistemas conservan su diversidad y funcionalidad, adaptándose a cambios como los causados ​​por el cambio climático.

9.1 Reservas forestales estrictas

La preservación de los ecosistemas y la protección estricta de las áreas de conservación desempeñan un papel crucial en el apoyo a las iniciativas de restauración forestal. Estas medidas protegen la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, y permiten la sucesión natural basada en la regeneración natural de los árboles. Al minimizar las perturbaciones humanas, como la deforestación, la tala y la conversión de tierras, las áreas protegidas permiten que los bosques se recuperen orgánicamente, mejorando la salud del suelo, la retención de agua y el secuestro de carbono. La selección de reservas forestales estrictamente protegidas (RFPE) se centra en tres aspectos clave: el espacio, que garantiza la biodiversidad mediante la integridad espacial y la conectividad; el tiempo, que prioriza la continuidad y persistencia del hábitat; y la función, que evalúa la naturalidad, la rareza y la representatividad. Estos criterios, integrados en un marco unificado, garantizan que las RFPE apoyen eficazmente la conservación de la biodiversidad.

9.2 Reintroducción de especies clave

La reintroducción de especies clave, como los grandes depredadores, es una herramienta poderosa para la restauración forestal, ya que ayuda a restablecer los procesos ecológicos naturales y el equilibrio. Los grandes depredadores regulan las poblaciones de presas, evitando el pastoreo excesivo o el ramoneo excesivo que pueden obstaculizar la recuperación de la vegetación. Este efecto en cascada, conocido como cascada trófica, promueve la biodiversidad al crear las condiciones para el crecimiento de diversas especies vegetales y animales. Además, la reintroducción de especies clave puede restaurar funciones ecosistémicas como el ciclo de nutrientes y la dispersión de semillas, acelerando aún más la regeneración y la resiliencia de los bosques. Este enfoque no solo revitaliza los bosques, sino que también mejora su estabilidad ecológica a largo plazo.