Los bosques no funcionan de forma aislada. La biodiversidad, la resiliencia de los ecosistemas y la provisión de servicios ecosistémicos dependen de procesos ecológicos que operan en todo el paisaje. Estos procesos pueden apoyarse mediante una planificación a escala paisajística que proteja los cursos de agua y los hábitats valiosos, mantenga la conectividad de los hábitats y promueva un mosaico diverso de estructuras forestales.
La gestión forestal a escala de cuenca hidrográfica ayuda a mantener los flujos naturales del agua, proteger la calidad del agua, reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la disponibilidad de agua durante los períodos secos.