La prevención, la detección y el control de las especies invasoras ayudan a proteger la biodiversidad autóctona, la regeneración de los árboles y los regímenes de perturbación natural.
Introducción
El control de especies invasoras implica prevenir, detectar, monitorear y gestionar dichas especies para limitar su establecimiento, propagación e impacto en los ecosistemas forestales. Las especies invasoras pueden alterar la estructura y composición del bosque, reducir la biodiversidad nativa, dificultar la regeneración de los árboles y modificar procesos ecosistémicos como el ciclo de nutrientes, la disponibilidad de agua y los regímenes de perturbación. Las operaciones forestales también pueden facilitar su propagación mediante actividades como la cosecha, la construcción de carreteras y la alteración del suelo. Una gestión eficaz de las especies invasoras requiere un enfoque estratégico que combine la prevención, la detección temprana, el monitoreo regular y las medidas de control oportunas.