Los ecosistemas forestales se ven influenciados tanto por perturbaciones naturales como por presiones antropogénicas. Para mantener el buen funcionamiento de los ecosistemas, es necesario reducir los impactos nocivos, como los causados por especies invasoras, reconociendo al mismo tiempo el importante papel de los procesos de perturbación natural en el mantenimiento de bosques resilientes y estructuralmente diversos.
La prevención, la detección y el control de las especies invasoras ayudan a proteger la biodiversidad autóctona, la regeneración de los árboles y los regímenes de perturbación natural.
La gestión forestal basada en perturbaciones naturales busca emular la complejidad de estas para crear estructuras y comunidades forestales más diversas. Esto puede mejorar la provisión de servicios ecosistémicos y fortalecer la resiliencia de los bosques ante el cambio global.