Las condiciones ecológicas y los ecosistemas forestales en Europa varían ampliamente y cambian constantemente debido a las actividades humanas, los fenómenos naturales y los impactos del cambio climático. Restaurar y gestionar los bosques de forma multifuncional e integrada puede impulsar la biodiversidad, fortalecer su resiliencia ante futuras perturbaciones y mejorar otros servicios ecosistémicos.
La propiedad y la gestión de los paisajes forestales en Europa también son extremadamente diversas: desde pequeños propietarios privados hasta grandes empresas forestales estatales responsables de cientos de miles de hectáreas. Las organizaciones que gestionan grandes áreas pueden distribuir los costos y los riesgos de forma más eficaz si las actividades de restauración están bien planificadas y programadas. Los pequeños propietarios y gestores tienen menor capacidad para la planificación a gran escala y necesitan políticas sencillas y fáciles de implementar.
En la restauración, es fundamental considerar los efectos del cambio climático no solo ahora, sino también en el futuro. Los bosques que gestionamos deben poder prosperar en las condiciones actuales y futuras. Esto requiere que, en lugar de repetir prácticas anteriores y depender de las directrices del pasado, implementemos prácticas silvícolas más adaptativas, incluyendo la restauración forestal adaptativa o prerestauración.