La comunidad internacional se ha comprometido a detener y revertir la pérdida de biodiversidad, pero la inversión pública dista mucho de ser suficiente para alcanzar estos objetivos. En los debates políticos, se reconoce ampliamente que los gobiernos, por sí solos, tienen limitaciones fiscales y no pueden cerrar completamente la brecha de inversión en biodiversidad. Esto crea una clara oportunidad para que el capital privado desempeñe un papel fundamental en la configuración de resultados sostenibles. Por lo tanto, los debates políticos nacionales e internacionales, por ejemplo, en torno a la implementación del Reglamento de Restauración de la Naturaleza, enfatizan la necesidad de aumentar la inversión privada en la naturaleza. Históricamente, los mecanismos más exitosos para atraer capital privado han sido los mercados nacionales de cumplimiento obligatorio, lo que demuestra que las señales políticas bien estructuradas pueden movilizar flujos de inversión significativos. Por consiguiente, encontramos una gran cantidad de investigación, innovación y debates políticos en toda Europa sobre el aumento de la inversión en los mercados de la naturaleza, tanto voluntarios como obligatorios. Numerosas políticas buscan aumentar la inversión privada en la naturaleza. Algunos se centran en la creación de mercados de la naturaleza tanto a nivel internacional como nacional, y otros intentan incentivar a las instituciones privadas a invertir más en la naturaleza, por ejemplo, para abordar sus riesgos relacionados con ella mediante mecanismos como el Grupo de Trabajo para la Divulgación Financiera relacionada con la Naturaleza o la directiva de la UE sobre informes de sostenibilidad corporativa . Para los inversores, estos avances señalan un panorama en rápida expansión de oportunidades financieras que generan un impacto ambiental cuantificable, ofreciendo vías para mitigar riesgos y crear valor, al tiempo que contribuyen al urgente objetivo global de la restauración de la biodiversidad.
Las oportunidades surgen de los cambios macroeconómicos y regulatorios, junto con diversas innovaciones tecnológicas y financieras y la creciente experiencia profesional. Sin embargo, las barreras persistentes para el crecimiento incluyen la continua falta de oportunidades de inversión altamente rentables y los numerosos riesgos que enfrentan los inversores.
Este estudio evalúa la nueva política de ganancia neta de biodiversidad (GNB) de Inglaterra. Tras analizar los principales avances entre 2020 y 2022, se observa que el 27 % de las unidades de biodiversidad presentan un alto riesgo de incumplimiento debido a deficiencias en la gobernanza. Los errores en los cálculos de la GNB eran frecuentes, y los ayuntamientos con escasos recursos solían aprobar planes deficientes. Se necesita una gobernanza y una supervisión más sólidas para garantizar la eficacia de las políticas.
Los objetivos globales de restauración de ecosistemas se enfrentan a un progreso lento, obstaculizado por la falta de financiación. Si bien predominan los fondos públicos, ampliar la financiación privada es crucial, pero se ve limitado por la falta de inversiones rentables. Los mecanismos de mercado, como los mercados voluntarios de compensación de carbono y biodiversidad, atraen fondos privados, pero corren el riesgo de no estar alineados con los objetivos sociales y ecológicos. Una gobernanza y una supervisión sólidas son esenciales para garantizar resultados positivos.