En muchos proyectos de restauración y reforestación forestal en los Países Bajos, los árboles jóvenes se enfrentan a una gran presión por la fauna silvestre ramoneadora. El cambio climático añade estrés, con veranos más cálidos y secos, especialmente en grandes talas rasas. Esta buena práctica demuestra cómo la protección de la fauna y la plantación estratégica de ejemplares más grandes en grupos pequeños mejoran la supervivencia y contribuyen a la recuperación de una estructura forestal sana.
En muchos proyectos de restauración y reforestación forestal, los árboles jóvenes se enfrentan a una gran presión por la fauna silvestre ramoneadora. En los Países Bajos, el corzo y el jabalí son los que más afectan a las plantaciones jóvenes, mientras que el gamo y el ciervo común rara vez están presentes. Sin embargo, esto no significa que las estrategias aquí descritas no sean relevantes también para el establecimiento de la plantación en zonas con presencia de gamo y ciervo común.
Además, los árboles jóvenes están cada vez más expuestos a los efectos del cambio climático: los veranos son cada vez más cálidos y secos, lo cual es especialmente evidente en las grandes talas rasas. En estos sitios abiertos, luminosos y secos, los árboles jóvenes a menudo tienen dificultades para establecerse y desarrollar un microclima forestal estable.
Esta buena práctica se centra en estrategias para abordar estos desafíos, con énfasis en la protección eficaz de la fauna silvestre y la plantación estratégica, como el uso de material de plantación más grande en grupos pequeños. Demuestra qué medidas son más eficaces para aumentar la supervivencia de los árboles jóvenes y apoyar la recuperación de una estructura forestal sana.
Mantener un microclima forestal estable es esencial en los proyectos de restauración. El dosel forestal protege la vegetación del sotobosque y el suelo del bosque de la luz solar directa, amortiguando las fluctuaciones de temperatura, humedad y viento. Muchas especies forestales, incluyendo árboles tolerantes a la sombra (hayas, carpes, tilos), musgos, hongos e insectos, dependen de este microclima para sobrevivir. La gestión forestal a pequeña escala, que mantiene el bosque lo más cerrado posible, contribuye a preservar este microclima. Los claros y las zonas de regeneración se limitan a una o dos veces la altura de los árboles circundantes, y se evitan los aclareos bruscos.
En este contexto, plantamos grupos de 5 a 25 árboles para aumentar la diversidad estructural y de especies, aprovechando al mismo tiempo el microclima del bosque circundante. El uso de plantas de mayor tamaño (≥150 cm) reduce el ramoneo de los corzos, ya que no pueden alcanzar los brotes superiores. Las varas de bambú dispuestas en forma triangular protegen a estas plantas de mayor tamaño del daño por rozamiento.
Cuando algunas especies no están disponibles como material de plantación de gran tamaño, se instalan pequeños cercados protectores alrededor de los grupos. Estos son deliberadamente bajos para que los ciervos no salten dentro, impidiendo así el ramoneo. Los cercados se construyen con perfiles en Z y cercas de malla fina, lo que permite que los árboles se establezcan de forma segura.
Esta buena práctica se basa principalmente en conocimientos prácticos. Nuestra organización lleva varios años experimentando con estos métodos. El monitoreo continuo muestra resultados positivos, con una mejor supervivencia de los árboles jóvenes.
Es fundamental conocer las necesidades lumínicas de las diferentes especies: algunos árboles prefieren la sombra total, mientras que otros necesitan un poco más de luz. Elegir el sitio adecuado para cada especie también es crucial para maximizar su supervivencia.
- La implementación de esta práctica requiere que los contratistas y los administradores forestales se entiendan bien y se comuniquen eficazmente, de modo que los lugares de plantación se identifiquen correctamente, las medidas de protección se apliquen adecuadamente y la maquinaria se utilice con cuidado para evitar daños a los árboles jóvenes.
- Algunas especies no están disponibles como material de plantación de gran tamaño (≥150 cm), lo que dificulta la aplicación de medidas de protección o la maximización de las tasas de supervivencia.
Las grandes plantas de plantación y los recintos de protección pueden ser costosos. Las limitaciones presupuestarias pueden obligar a priorizar las áreas a plantar y proteger.
- Los caminos fijos ayudan a proteger los árboles jóvenes y a mantener el microclima al limitar el impacto de la maquinaria a las pistas designadas.
- Los contratistas pueden recibir orientación efectiva mediante el uso de aplicaciones que se integran con plataformas SIG como ArcGIS o QGIS, lo que garantiza que ubiquen los grupos de plantación con precisión y sigan las instrucciones de gestión.
- Al utilizar una trama de plantación pequeña, no exceda un diseño de 8 × 8