El coste de dejar el medio ambiente en un segundo plano
Nuestras crisis ambientales siguen siendo urgentes, y abordarlas mediante políticas erráticas, excesivamente reaccionarias y cortoplacistas, basadas en interrupciones, no es una estrategia apropiada.
Las crisis mundiales de biodiversidad y clima requieren soluciones políticas ambiciosas y consistentes. Dichas políticas podrían incluir el objetivo de cero emisiones netas de la UE para 2050 y su Estrategia de Biodiversidad, que aspira a un 30 % de áreas protegidas y un 10 % de áreas estrictamente protegidas. Sin embargo, como hemos visto históricamente, cada vez que se intensifican las preocupaciones económicas a corto plazo de la UE, las políticas ambientales se suspenden o se revierten; y cada vez que el medio ambiente queda relegado a un segundo plano, a largo plazo se vuelve más difícil gestionar los costos asociados y revertir los daños. La actual reacción política de la UE, posterior a la COVID-19 y ante la recesión económica y la sensación de crisis asociadas a la guerra entre Rusia y Ucrania, no es diferente. Nuestras crisis ambientales siguen siendo urgentes, y abordarlas mediante políticas erráticas y excesivamente reaccionarias, a corto plazo, intermitentes, no es una estrategia adecuada.